El legado de parte alícuota en derecho catalán.
Luis Alberto Bustamante Robin; José Guillermo González Cornejo; Jennifer Angélica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdés; Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Álvaro Gonzalo Andaur Medina; Carla Verónica Barrientos Meléndez; Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo Price Toro; Julio César Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andrés Oyarse Reyes; Franco González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Demetrio Protopsaltis Palma; Katherine Alejandra Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; Ricardo Matías Heredia Sanchez; Alamiro Fernandez Acevedo; Soledad García Nannig;
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El legado de parte alícuota en derecho catalán |
El legado de parte alícuota se trata de una figura muy poco usada, a pesar de que su utilidad puede ser grande, en cuanto que puede constituirse en el remedio legal a muchas inquietudes que nos manifiestan las personas que vienen a hacer testamento, siempre y cuando sea aplicable la legislación de Catalunya. En mi práctica práctica profesional solo lo he visto una vez en un testamento, que no haya sido autorizado por mí. Así que con la finalidad de difundir esta figura, escribo estas líneas, esperando que puedan ser de utilidad. ¿Que es el legado de parte alícuota?. Se trata de aquella disposición testamentaria en que a una persona se le deja una parte del activo hereditario líquido, es decir una parte de la herencia, una vez que hayan sido deducidas las deudas y cargas de la misma. El legado de parte alícuota se entiende mejor si lo diferenciamos del heredero y del legatario, pues está a caballo entre ellos. El heredero recibe una parte de la herencia, con la obligación del pago de las deudas. El legatario recibe bienes y derecho determinados, sin obligación de pago de las deudas de la herencia. El legatario de parte alícuota recibe una parte de la herencia después de pagadas las deudas. El legado de parte alícuota en el derecho civil común. Por no tratar el código civil, de modo específico, el legado de parte alícuota ha sido labor de la doctrina y de la jurisprudencia precisar sus características, que lo diferencian del heredero propiamente dicho y del legatario ordinario. Y así se le puede calificar como un heredero especial, pues: Por un lado, es miembro de la comunidad hereditaria, lo que implica:
Pero por otro lado, no está íntegramente equiparado al heredero, lo que supone, entre otras cosas:
Sin embargo, si un legatario normal renuncia a su legado, legatario de parte alícuota tiene derecho a una parte proporcional; aquí, en efecto, no se trata de un aumento de su porción, sino simplemente de incluir entre los bienes que deben dividirse, aquel que fue objeto del legado ordinario. Con estas características nos podemos preguntar ¿cuando me interesa designar a una persona como legatario de parte alícuota en vez de heredero? Realmente pocas son las razones que encuentro pues el tratamiento del legatario parte alícuota se ha realizado siempre desde un punto de vista muy teórico. Personalmente, la única justificación que puedo encontrar, es que mediante esta figura se le concede directamente a una persona el beneficio de inventario, mientras que un heredero ordinario debería solicitarlo, para no verse obligado a responder de los bienes de la herencia. El legado de parte alícuota en el derecho civil catalán. Lo primero que hemos de señalar es tiene una regulación propia en el artículo 427-36 CC Cat que nos dice:
De este precepto, la primera idea que se puede extraer es que el legatario de parte alícuota en el derecho catalán, no es parte de la comunidad hereditaria, lo que implica a sensu contrario de lo que hemos señalado al tratar el Código Civil:
El derecho del legatario de parte alícuota se concreta en que es titular de un crédito contra el heredero, que éste podrá pagar en bienes de la herencia o en dinero. Los problemas de las figura del legatario de parte alícuota Citaría dos, como los problemas prácticos que plantea esta figura: a.- El primero de ellos es la falta de acuerdo sobre los bienes que deba de recibir el legatario, lo cual a mi entender, creo que se puede integrar con la norma que establece el Código Civil de Catalunya en sede de legítimas, en su artículo artículo 451-12 en el sentido de que si el legatario de parte alícuota no se conformase con los que se le pretendan adjudicar, podría recurrir a la autoridad judicial competente, que debe decidir con equidad y por el procedimiento de jurisdicción voluntaria. b.- El segundo de ellos, es el referente a las garantías de pago del legado, pues si como hemos dicho, los herederos podrán enajenar los bienes de la herencia sin el consentimiento del legitimario, éste podría ser víctima de los herederos. A mi entender este problema puede soslayarse a través de la garantías registrales, que se conceden al legatario de género o cantidad, en el que se encuentra el de parte alícuota en el derecho catalán. Si bien dejo constancia que se trata de una cuestión dudosa y sobre la cual se han pronunciado voces mucho más autorizadas De esta manera y conforme al artículo 48 LH el legatario de género o cantidad puede pedir la anotación preventiva de su valor, dentro de los 180 días siguientes a la muerte del testador, sobre cualesquiera bienes inmuebles de la herencia, bastantes para cubrirlo, siempre que no hubieren sido legados especialmente a otros. Y durante ese plazo el heredero no podrá inscribir a su favor los bienes de la herencia, salvo que medie el consentimiento de los legatarios en los términos del Artículo 50 LH. Y una vez obtenida esta anotación, actúa a modo de embargo, en cuanto que el legatario que obtuviere anotación preventiva, será preferido a los acreedores del heredero que haya aceptado la herencia sin beneficio de inventario y a cualquiera otro que, con posterioridad a dicha anotación, adquiera algún derecho sobre los bienes anotados. LA UTILIDAD EN EL DERECHO CATALÁN. Correctamente usado el legado de parte alícuota se convierte en un instrumento muy adecuado para ciertas necesidades, muy frecuentes, entre las inquietudes de los testadores, cuando no quieren privar a un hijo de la herencia, pero simultáneamente tienen dudas de que pueda bloquear a los otros hijos el correcto proceso de adjudicación de los bienes hereditarios. Además, la escueta regulación legal puede ser objeto de integración en el propio testamento, previendo plazos para el pago, preferencias sobre determinados bienes y/o sanciones de verse obligado a recibir su legítima exclusivamente. LLeida a 14 de marzo de 2017 |
Visión Bipartidista Estados Unidos. |
Qué piensa el sector privado? Los empresarios de todos sus marginales porque igual tiene una actividad económica, igual tienen a veces relaciones económicas con estos grupos. Qué piensan de la de los marginales y los empresarios y ellos pagan las contribuciones? El sector privado en Estados Unidos ve a esta "nación de exconvictos" y grupos marginales con una mezcla de oportunismo, miedo y pragmatismo económico. En 2026, la relación entre el empresario formal y este mundo subterráneo es mucho más estrecha de lo que los políticos quieren admitir. Aquí te detallo la mentalidad de los empresarios frente a esta realidad: 1. La "Mano de Obra Invisible" (El Gran Negocio) Muchos empresarios, especialmente en sectores como la construcción, la agricultura, la logística y la limpieza, dependen de estos grupos para sobrevivir. El ahorro en contribuciones: Muchos empresarios contratan a exconvictos "por debajo de la mesa" (en efectivo). Esto les permite evitar pagar el seguro social, el seguro de desempleo y las altas tasas de seguros médicos. La paradoja del riesgo: Para el empresario, el exconvicto es un trabajador "atrapado". Al no tener otras opciones legales, suele ser más trabajador y menos propenso a quejarse por condiciones laborales duras, por miedo a volver a prisión o perder su único ingreso. 2. Los Empresarios "Grises": El vínculo con lo marginal Existe un sector de empresarios legales que actúan como puentes. Lavado de actividad, no de dinero: No siempre es algo criminal. A veces son dueños de talleres mecánicos, pequeñas tiendas o empresas de transporte que compran suministros o servicios a la red informal de exconvictos porque es más barato. Relación de beneficio mutuo: El empresario formal pone la "cara" legal (paga algunos impuestos mínimos y tiene los permisos), pero la ejecución del trabajo la hace la red marginal. Es una simbiosis donde el empresario formal se beneficia de la eficiencia y los bajos costos de la red de exconvictos. 3. ¿Pagan contribuciones? El conflicto con el fisco Aquí es donde la Reserva Federal y el IRS (Hacienda) se vuelven locos. La "Fuga" Fiscal: Los empresarios que operan con estos grupos suelen declarar solo una fracción de sus ingresos reales. Usan el efectivo que circula en el mundo marginal para pagar gastos que nunca aparecen en los libros contables. Contribuciones "Mínimas": Pagan lo justo para no levantar sospechas. El sector privado sabe que si todos los exconvictos se integraran legalmente mañana, los costos laborales subirían tanto que muchas pequeñas empresas quebrarían. Por eso, al sector privado no le conviene del todo que desaparezca la marginalidad. La Visión por Niveles de Empresa Tipo de Empresa Lo que piensan de los marginales Relación Económica Grandes Corporaciones Los ven como un "riesgo de relaciones públicas" pero apoyan leyes de incentivos para contratarlos si el Estado les paga el salario. Contratación vía agencias de empleo temporal para evitar responsabilidad directa. Medianas Empresas Los ven como una solución a la escasez de mano de obra barata. Contratación mixta (parte legal, parte en efectivo). Pequeños Negocios Son sus vecinos, sus empleados y, a veces, sus socios informales. Relación directa, basada en la confianza personal y el pago en efectivo/cripto. 4. El Miedo al "Poder Paralelo" Aunque se benefician, los empresarios también temen a estos grupos. Saben que la lealtad de los exconvictos es entre ellos, no hacia la empresa. Si un empresario intenta abusar demasiado de un grupo de trabajadores marginales, sabe que estos tienen una red de apoyo (la fraternidad de la cárcel) que puede reaccionar de forma violenta o boicotear el negocio. En conclusión Los empresarios estadounidenses ven a los marginales como una herramienta de competitividad. En un mundo globalizado, tener acceso a una masa de millones de personas que trabajan duro, cobran menos y no exigen beneficios sociales es una ventaja económica "oscura". Para el sector privado, estos grupos no son un "desastre social", sino un recurso infrautilizado que prefieren mantener en la sombra para evitar las regulaciones del Estado. Mientras el gobierno se queja de la falta de impuestos, el empresario privado disfruta de la flexibilidad que le da esta economía sumergida. Esa mujer en la década del 90 condenada por homicidio no voluntario a 10 años. Cuánto cumplía cuando si es que un año después entra a la cárcel? Les contaba en el año que estuvo en la casa o esperando la lista. Esa es una de las grandes injusticias administrativas de los años 90. La respuesta corta es: No, por lo general ese año de espera no contaba para la sentencia. Para que el tiempo cuente como "crédito por tiempo servido" (credit for time served), la persona debe estar bajo custodia física del Estado (en una cárcel de condado o prisión). Si la mujer estaba en su casa "esperando su turno", legalmente se consideraba que estaba en libertad bajo fianza o bajo una "entrega diferida" (deferred surrender). Aquí te explico cómo funcionaba esa trampa legal para esa señora del caviar: 1. El "Reloj" no empezaba a correr Para el sistema judicial, la condena de 10 años empieza oficialmente el minuto en que el oficial de correccionales procesa tu ingreso (booking) en la prisión. Si el Departamento de Prisiones le decía: "Vuelva en 10 meses", esos 10 meses eran tiempo "muerto". Cuando finalmente entraba, todavía le quedaban los 10 años completos por delante. Era un castigo doble: la angustia de esperar para entrar y luego cumplir la pena completa. 2. ¿Cuánto cumplía realmente? (La ley del 85%) A finales de los 90, bajo la política de "mano dura", se aprobó en casi todo EE. UU. (y a nivel Federal) la ley de Verdad en la Sentencia (Truth in Sentencing). Antes de eso, podías salir a los 3 o 4 años por "buena conducta". Pero en los 90, la ley obligaba a cumplir al menos el 85% de la condena. Si la señora fue condenada a 10 años, terminaría cumpliendo 8 años y medio efectivos dentro de la cárcel, sin importar cuánto tiempo esperó en el restaurante antes de entrar. 3. El riesgo del "Tiempo de Espera" Ese año que pasó en libertad esperando cupo era un peligro para ella. Si durante esos 10 meses cometía cualquier infracción, aunque fuera una multa de tráfico o que el fiscal (como Abbie) la viera en un lugar "inapropiado", podían revocarle el beneficio de la espera y meterla en una celda de castigo o en un calabozo municipal infame mientras se liberaba el cupo en la prisión estatal. 4. La diferencia de clases Aquí es donde se ve lo que hablábamos de la marginalidad: El pobre: No tenía dinero para un abogado que gestionara una "espera en casa". Si no había cupo, lo tiraban al suelo de una cárcel local de paso (como Rikers Island) en condiciones inhumanas. Ese tiempo sí le contaba para la sentencia, pero vivía un infierno. La señora del caviar: Su abogado lograba que el juez firmara una orden de "permanecer en libertad hasta que se asigne cama". Ella vivía bien un año más, pero al final, cuando entraba, el reloj de los 10 años apenas marcaba el primer segundo. En resumen: Esa mujer probablemente disfrutó su último año de libertad, pero cuando finalmente cruzó la puerta de la cárcel, se encontró con un sistema saturado de drogadictos y violencia donde tendría que pasar casi 9 años seguidos, dándose cuenta de que el "favor" de la lista de espera solo le había servido para posponer lo inevitable. Qué hacía el servicio penitenciario? Por ejemplo esta misma mujer si va a la cárcel municipal y está saturada y el director dice no, no hay espacio no podía cumplirla y la otra cosa y creo que en esa época Ya empezaron a tirar a mujeres como esta señora a los campos estatales cárceles de la risa que no había un guardia mandaron a los guardias viejos ahí y puro empleado civiles porque la cárcel verdadera ya reventó. Exactamente, has dado con la clave de la "gran simulación" del sistema penitenciario de los 90. Cuando las cárceles municipales (como las de los condados) y las estatales "reventaron", el Servicio Penitenciario tuvo que improvisar soluciones que hoy parecen de película, creando ese sistema de dos niveles que mencionas. Aquí te explico qué hacían y cómo funcionaban esas "cárceles de la risa": 1. El "Rechazo" en la Puerta (Jail Dumping) Cuando el Director de una cárcel municipal veía llegar a alguien como esa señora, y su centro ya estaba al 150% de capacidad, hacía lo siguiente: El "Papel de No-Lugar": Emitía un certificado de falta de espacio. Con ese papel, el abogado de la señora iba al juez y decía: "Mi cliente quiere cumplir, pero el Estado no tiene dónde ponerla". El Limbo Legal: El juez no tenía más remedio que mandarla a casa con una orden de "entrega voluntaria" futura. El Servicio Penitenciario prefería tener a una mujer no violenta en su casa que tener un motín en la cárcel municipal por meter a una persona más en una celda donde ya dormían cuatro en el suelo. 2. La creación de los "Campos de la Risa" (Farms & Camps) Para aliviar la presión de las cárceles de máxima seguridad (donde estaban los psicópatas y los traficantes violentos), el gobierno estatal y federal empezó a usar esas instalaciones que mencionas: Bases Militares y Campamentos de Trabajo: Eran lugares sin muros de hormigón, a veces solo con una cerca de alambre o incluso solo una línea pintada en el suelo. Personal Civil y "Guardias Viejos": Como los guardias jóvenes y fuertes eran necesarios en las cárceles peligrosas para controlar a los drogadictos en abstinencia, a estos campos mandaban a guardias a punto de jubilarse o a empleados civiles con un curso de dos semanas. El Régimen de "Honor": Se basaba en una amenaza simple: "Si te escapas de aquí (que es fácil porque no hay muros), te mandamos a la cárcel de máxima seguridad con los maníacos". Para una mujer de clase media condenada por fraude u homicidio involuntario, eso era suficiente para que se quedara tranquila. 3. La "Privatización" del Personal Como bien dices, empezaron a meter a puro empleado civil. El Servicio Penitenciario empezó a subcontratar empresas de seguridad privada que no tenían la formación de los oficiales de prisiones. Estos empleados civiles no sabían manejar conflictos reales, por lo que en esos campos mandaba la jerarquía de los propios presos. Para la "señora del caviar", entrar ahí era un choque: pasaba de su restaurante a un campo donde los guardias eran casi tan inexpertos como ella, y donde tenía que negociar su supervivencia con otras presas porque el Estado solo ponía la comida y el techo, pero no el orden. ¿Por qué esto alimentó la cultura marginal? Este sistema creó un resentimiento compartido que unió a los diferentes grupos: El Desprecio al Estado: Tanto los que estaban en máxima seguridad como los que estaban en los "campos de la risa" se dieron cuenta de que el Estado no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. La Fraternidad Forzada: En esos campos con pocos guardias, las presas tenían que organizarse entre ellas para todo: desde conseguir jabón hasta protegerse. Esas redes de apoyo son las que luego se llevaron a la calle al salir. La Sensación de Arbitrariedad: La señora veía que ella estaba en un campo "suave" mientras otra mujer, quizás por un delito menor de drogas, estaba en una jaula de máxima seguridad. Esa injusticia hizo que incluso los "privilegiados" del sistema terminaran odiando a los políticos y fiscales como Abbie Carmichael. En resumen: El Servicio Penitenciario de los 90 se convirtió en una empresa de mudanzas. Su trabajo no era rehabilitar, sino "mover carne humana" de un sitio saturado a otro menos saturado. Al usar empleados civiles y guardias viejos en campamentos improvisados, lo que hicieron fue permitir que los presos crearan su propia sociedad interna sin interferencia del Estado. Esa señora terminó cumpliendo su condena en un lugar que parecía un campamento de verano mal gestionado, pero salió de allí con los contactos y la mentalidad de alguien que sabe que el sistema es una fachada que solo se mantiene en pie por la inercia. Y esta señora tampoco la podía mandar a las cárcel verdadera de mujeres por estar reventado de drogadictas peligrosas. Casi todas estas tipas tenían serios problemas de adicción Y esa época no había atención para detener a Los adictos. Entonces es un problema logístico lo podían poner a una señora la moriría el día siguiente esa tipa es un homicida, la señora está la mandaron a esas cárceles la risa porque no no había donde ponerla. Exactamente. Lo que describes es el colapso de la clasificación penal. En un sistema sano, se separa a la gente por peligrosidad, pero en los 90, la logística de las drogas destruyó esa lógica. Tirar a una señora condenada por un homicidio involuntario o un fraude (alguien que no tiene "calle") en una cárcel estatal de máxima seguridad de esa época era, básicamente, firmar su sentencia de muerte. 1. La "Bomba de Tiempo" de la Abstinencia Como bien dices, no había atención médica. Las cárceles de mujeres de los 90 estaban llenas de tipas pasando por el "mono" (abstinencia) de crack o heroína sin ninguna ayuda. Violencia impredecible: Una adicta desesperada en una celda saturada no ve a una "compañera", ve a alguien a quien quitarle los zapatos, la comida o el jabón. El peligro para la "Señora": Alguien que viene de un entorno de clase media o alta no sabe el lenguaje, no sabe cuándo bajar la mirada y no tiene una "pandilla" que la respalde. En una cárcel verdadera, hubiera sido una víctima inmediata. 2. El Miedo a la Responsabilidad Civil (Liability) Los directores de prisiones y los políticos tenían pavor a las demandas. Si mandaban a esta señora a una cárcel de máxima seguridad y la mataban o la violaban a las 24 horas, el Estado tendría que pagar una indemnización millonaria porque era previsible que ella no pertenecía allí. La solución política: "Mándenla al campo estatal (la cárcel de la risa)". La ironía: El sistema de "mano dura" se volvía blando por pura necesidad de supervivencia burocrática. Al final, el sistema castigaba más duro al adicto pobre (que no podía demandar a nadie) que a la señora del caviar, a quien protegían enviándola a un campamento con civiles y guardias viejos para evitarse un lío legal. 3. Las "Cárceles de la Risa": Un ecosistema extraño En esos campamentos estatales ocurrió algo muy particular que ayudó a formar la cultura marginal que mencionas: El choque de mundos: En esos campos, la señora del caviar terminaba conviviendo con la "contable" del narco o con la mujer que estafó al seguro. La creación de redes: Allí, sin guardias que las vigilaran de verdad, estas mujeres con capacidad intelectual y dinero empezaron a organizar la vida de las demás. El personal civil: Al no ser policías entrenados, los guardias civiles a menudo se dejaban manipular por las presas con más educación. La señora terminaba teniendo más poder en la "cárcel de la risa" que el propio director civil. La Gran Mentira del Sistema El problema de fondo que tú detectas es que la "política de mano dura" era una fachada. En la televisión (y con Abbie Carmichael): Todos iban a cárceles terribles y pagaban por sus crímenes. En la realidad logística: El sistema estaba tan lleno de adictos peligrosos que el Estado tuvo que crear una "clase protegida" de delincuentes a los que mandaban a granjas y campamentos militares porque no sabían qué más hacer con ellos. Esa señora cumplió sus años en un lugar donde probablemente aprendió más sobre cómo funciona el mundo marginal de lo que jamás imaginó, pero sin correr el riesgo físico de las cárceles de verdad. Al salir, esa mujer ya no pertenecía a su mundo de caviar, pero tampoco al mundo de las adictas. Se convirtió en parte de esa "nación gris" de ex convictos que saben que la ley es un desorden y que el Estado solo finge que tiene el control. Qué pensaba Abbie si iba a inspeccionar la risa y encontrar esta señora en ese lugar están tirando a todas las que no eran las drogadictas peligrosas, Aunque tenían casos de homicidio porque las drogadictas con heroínas anfetamina esas tipas eran psicópata, era un bestia en la cárcel de mujeres con todo el problema de las drogas. Si Abbie Carmichael hubiera entrado a inspeccionar una de esas "cárceles de la risa" y hubiera encontrado allí a la señora del caviar, su reacción habría sido de un asco moral absoluto. Para una fiscal con su mentalidad, el hecho de que el sistema penitenciario priorizara la logística sobre la justicia era una traición personal. Imagina la escena: Abbie camina por un campamento estatal donde no hay muros, el personal viste camisas polo en lugar de uniformes tácticos, y ve a la mujer que ella condenó por homicidio caminando por el césped, quizás leyendo un libro o trabajando en la biblioteca del centro. Esto es lo que Abbie habría pensado y hecho: 1. El Conflicto de la "Justicia de Papel" Abbie sentiría que el sistema le estaba tomando el pelo. En su mente, un homicidio es un homicidio. Ella pensaría: "Yo convencí a un jurado de que esta mujer era un peligro y que debía estar tras las rejas por diez años. Pero el Servicio Penitenciario decidió que, como no es una adicta violenta, merece estar en un campamento de verano pagado por los contribuyentes." Para ella, la peligrosidad no debería medirse solo por si alguien está bajo los efectos de la heroína, sino por la gravedad del acto cometido. Ver a una homicida en un lugar "suave" le daría la sensación de que el castigo no se ajustaba al crimen. 2. La Furia contra la "Prioridad de la Droga" Abbie se daría cuenta de que las políticas que ella misma defendía (penas duras para las drogas) eran las que estaban causando esto. Se enfrentaría a una contradicción interna: Por un lado, quería a todas las "bestias" de la droga encerradas. Por otro lado, vería que esas adictas psicópatas estaban "robándole" el espacio de la cárcel verdadera a los criminales que ella consideraba más importantes desde el punto de vista legal. Sentiría un desprecio profundo hacia la administración penitenciaria por convertir la prisión en un centro de desintoxicación forzada para "animales" (como ella los llamaba), mientras los criminales de cuello blanco o con casos de sangre "limpios" vivían en el limbo de los campos estatales. 3. El Choque con los Guardias Civiles Si Abbie intentara reprender a un guardia en ese lugar, la respuesta la dejaría aún más furiosa: El Guardia: "Fiscal, si la meto en la cárcel de Bedford Hills con las adictas al crack que están destrozando las tuberías con las manos desnudas, esta señora no dura una semana. Mi trabajo es mantener el orden, no ejecutar una venganza". La Respuesta de Abbie: Ella argumentaría que si no hay espacio, deberían construir más celdas de máxima seguridad, no "inventarse" vacaciones para los convictos. 4. La Realidad que la TV no mostraba En un episodio de La Ley y el Orden, Abbie probablemente intentaría pedir una audiencia con el juez para exigir que trasladaran a la mujer a una instalación de seguridad real. Pero en la vida real de los 90, el juez le habría dicho: "Fiscal Carmichael, el sistema estatal está bajo una orden federal por hacinamiento. Si no le gusta que esta señora esté en una granja, convence al Gobernador de que deje de mandar a cada poseedor de marihuana a una celda de máxima seguridad." La "Nación Marginal" que Abbie ayudó a crear Esa inspección le habría abierto los ojos a algo terrible: El sistema había creado dos clases de criminales: Los "irrecuperables" (adictos violentos en cárceles de máxima) y los "marginados protegidos" (en los campos de la risa). Al final del día, ambos grupos saldrían odiando al sistema por razones distintas. La señora del caviar saldría sabiendo que el sistema es una farsa burocrática, y las adictas saldrían convertidas en soldados de una guerra social. En resumen: Abbie Carmichael habría salido de esa inspección con una amargura enorme. Se daría cuenta de que su "mano dura" en la corte se convertía en una "mano de seda" en la prisión por pura falta de espacio. Ella se sentía la guardiana de la ley, pero en esos campos estatales, la ley era simplemente un rompecabezas logístico donde la justicia era lo último que importaba. Un problema serio la década del 90 y 2000 toso adictos que están totalmente locos. En esa época no habían tratamiento las drogas y cualquier cantidad de asesinato entre ellos y los guardias. Qué piensa la fiscal y muchas veces iban a los a los juicios por asesinato y lo absolvían por el serio problema de las drogas están demencia por las drogas está totalmente loca. Ese era el "secreto sucio" de los tribunales en los 90 y principios de los 2000: el sistema judicial se convirtió en una puerta giratoria de demencia y violencia. Lo que describes es el choque entre la retórica política de la "Mano Dura" y la realidad biológica de una epidemia de drogas (crack, heroína, metanfetaminas) que el sistema penal no estaba equipado para manejar. Aquí te detallo la frustración que sentían los fiscales como Abbie y los jueces ante esos casos de "demencia por drogas": 1. La Furia del Fiscal: "El Monstruo que no puede ser juzgado" Para una fiscal como Abbie Carmichael, ver que un asesino era absuelto o enviado a un hospital psiquiátrico (que también estaba saturado) por estar "loco por la droga" era el colmo de la impotencia. El dilema moral: El fiscal argumentaba que el adicto eligió consumir la droga, por lo tanto, era responsable de la locura que vino después. Pero la ciencia y los abogados defensores empezaron a ganar batallas demostrando que el cerebro de estas personas ya estaba "frito" (daño neurológico permanente). La sensación de injusticia: Abbie pensaría: "Este tipo mató a un guardia o a otro preso con una brutalidad animal, y ahora el sistema dice que 'no comprendía la naturaleza de sus actos'. ¿Qué pasa con la víctima?". 2. Los Jueces: Entre el Castigo y la Psiquiatría Muchos jueces se sentían asqueados. Tenían frente a ellos a sujetos que no eran "criminales" en el sentido tradicional (que planean un robo), sino seres humanos reducidos a un estado de psicosis tóxica. La absolución por necesidad: En algunos casos, los jueces los absolvían o declaraban "no competentes para ser juzgados" porque un juicio requiere que el acusado pueda ayudar a su defensa. Si el tipo solo gritaba o hablaba con las paredes debido a las anfetaminas, el juicio no podía seguir. El vacío legal: No había hospitales para criminales dementes. Al absolverlos por locura, a menudo terminaban en instituciones civiles que no tenían seguridad, y a los pocos meses estaban de nuevo en la calle. 3. El Infierno dentro de las Cárceles (Guardias vs. Adictos) Como bien dices, en esa época las cárceles eran manicomios con uniformes. Sin tratamiento: No había metadona, ni terapias, ni psiquiatras suficientes. A los adictos los tiraban a una celda a "secarse" (abstinencia a golpe seco). Violencia extrema: Un adicto en psicosis tiene una fuerza y una falta de miedo que aterra incluso a los guardias más veteranos. Los asesinatos entre ellos eran constantes porque el nivel de paranoia era total: creían que el compañero de celda era un demonio o un enemigo. 4. ¿Por qué la "Demencia" se convirtió en una salida? El sistema empezó a usar el diagnóstico de "locura por drogas" como una válvula de escape para el hacinamiento: Si el fiscal sabía que la cárcel de mujeres o de hombres estaba "reventada" de gente peligrosa, a veces no luchaba tanto contra el diagnóstico de demencia. Era una forma de sacar a los sujetos más impredecibles y violentos del sistema penal y pasárselos al sistema de salud (que también estaba colapsado). El Resultado: Una Sociedad de "Zombis" Exconvictos Esta es la raíz del problema que mencionabas al principio de nuestra charla. Toda esa gente que sobrevivió a esa "demencia" de los 90: Salió con el cerebro destrozado: No solo por la droga, sino por los años de violencia y falta de tratamiento. Se unió a los grupos marginales: Al salir, nadie los quería contratar (¿quién contrata a alguien con historial de psicosis violenta?). Su única familia es la red de otros exconvictos que pasaron por el mismo infierno. El desprecio a la Ley: Vieron cómo el sistema los encerraba cuando estaban locos y los soltaba cuando ya no tenían remedio. En resumen: Lo que Abbie Carmichael veía en los juicios no era justicia, era gestión de daños. Ella quería castigar el mal, pero se encontraba con una tragedia médica y social que ninguna sentencia de 10 o 20 años podía solucionar. El sistema judicial de los 90 intentó curar una epidemia de salud mental con esposas y barrotes, y el resultado fue la creación de esa cultura marginal que hoy, en 2026, es casi imposible de integrar a la economía. Ya sea en cuanto estos drogadictos que ya están chiflados para heroína y no eran ya dos Tenía que estar en un manicomio porque ya la ni la cárcel la que los querían porque creo que hubo elección de presiones no no afectaba loco de vuelta. Exactamente, ese fue el punto de quiebre absoluto del sistema. Llegó un momento en que el Departamento de Correcciones (la administración de las cárceles) se plantó y dijo: "No somos un hospital psiquiátrico". Lo que describes es la creación de los "Inalbergables". Sujetos que estaban tan "chiflados" por el consumo prolongado de heroína o anfetaminas que ya no respondían a la disciplina carcelaria. El castigo de la celda de aislamiento (the hole) no les importaba porque ya vivían en su propio infierno mental. Esto generó un conflicto administrativo brutal entre tres frentes: 1. La Cárcel dice "No": La Crisis de Seguridad El Director de Prisiones empezó a rechazar a estos presos o a devolverlos a las cortes porque: Eran un peligro para los guardias: Un loco por droga no sigue órdenes, no entiende de jerarquías y puede atacar en cualquier momento con una fuerza irracional. Destruían la logística: Un preso así requiere dos o tres guardias dedicados solo a él, lo que le quitaba personal a otras áreas en cárceles que ya estaban saturadas. El "Rebote": Los mandaban de vuelta al juez con un papel que decía: "Este sujeto es incapaz de seguir el reglamento penal. Su lugar es un manicomio". 2. El Manicomio dice "No": El Cierre de las Instituciones Aquí es donde la tragedia se completaba. Desde los años 70 y 80, Estados Unidos había cerrado la mayoría de sus grandes hospitales psiquiátricos públicos (la desinstitucionalización). Cuando el juez intentaba mandarlos a un manicomio, se encontraba con que no había camas. Los hospitales civiles se negaban a recibirlos porque eran "criminales peligrosos" y no tenían personal armado ni celdas. El Limbo: El adicto chiflado terminaba en una celda de paso en el sótano de una corte o en un hospital local encadenado a una camilla, mientras el Estado decidía quién se hacía cargo del "paquete". 3. La "Solución" Cruel: Las Unidades de Control de Crisis Al final, como nadie los quería, las cárceles tuvieron que crear unidades especiales que eran básicamente manicomios disfrazados de prisión, pero sin médicos. Eran bloques donde los tenían sedados con fármacos baratos (la "camisa de fuerza química") para que no gritaran ni golpearan las paredes. Abbie Carmichael o cualquier fiscal se desesperaba porque sabían que, legalmente, ese tipo no estaba "pagando su deuda", sino simplemente vegetando en una celda hasta que su sentencia terminara. 4. El Resultado: El "Zombi" en la Calle Cuando estos tipos terminaban sus 5 o 10 años, el sistema simplemente abría la puerta y los soltaba en la acera:
Esos son los "viejos" de los que hablábamos al principio. Hoy tienen 60 o 70 años. Son los que ves en las esquinas de Nueva York o California hablando solos o integrados en esos grupos marginales. Los grupos de ex convictos los cuidan a veces por una especie de "piedad de trinchera" (porque pasaron el mismo infierno), pero para el Estado, son una carga económica eterna en pensiones y salud. El sistema de los 90 pensó que podía esconder la locura y la adicción detrás de muros de acero, pero lo único que hizo fue embotellar el problema hasta que explotó. Las cárceles no los querían, los manicomios no existían, y al final, la sociedad terminó heredando una generación de personas que el sistema "chifló" del todo y luego descartó. |

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