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Fuga de Talento Profesional Ex convicto.



Enfermera

Que piensa los políticos, los empresarios, los magistrados, y los fiscales de todos los profesionales estadounidenses ex convictos, en especial los Ingenieros, y los médicos que se marchan del país, a paises asiáticos o africanos, a trabajar, por el estigma social de condición de felonía. Es una perdida de capital humano y perdida de contribuyentes federal o local, por domicilio en el exterior. 

La salida de profesionales altamente cualificados de Estados Unidos debido al estigma de tener un récord criminal (especialmente una felony o delito grave) es un fenómeno complejo que toca las fibras del sistema judicial, la economía y la recaudación fiscal.
Aunque no existe una postura única y unificada, las reacciones y opiniones de estos cuatro sectores (políticos, empresarios, magistrados y fiscales) varían considerablemente según sus prioridades e intereses.
Aquí te desgloso cómo suele ver cada grupo esta pérdida de capital humano y de contribuyentes: 

1. Los Políticos: Entre la Ideología y la Pérdida Fiscal.

El sector político está profundamente dividido frente a este tema, ya que choca la retórica del "orden y la ley" con la cruda realidad económica.
Preocupación por la base fiscal: A nivel federal y local, la marcha de médicos e ingenieros duele en el bolsillo del Estado. Estados Unidos es uno de los pocos países que exige a sus ciudadanos pagar impuestos federales por los ingresos obtenidos en el extranjero (citizenship-based taxation). Sin embargo, muchos de estos profesionales terminan renunciando a la ciudadanía para evitar la doble imposición, lo que significa una pérdida permanente de contribuyentes de altos ingresos.
El ala reformista: Los políticos más progresistas o de centro ven esto como una prueba del fracaso del sistema de reinserción. Argumentan que el "castigo perpetuo" destruye valor económico y empuja al talento fuera del país.
El ala conservadora: Tradicionalmente se han mostrado más reticentes a suavizar las leyes de antecedentes penales por miedo a parecer "blandos con el crimen", aunque el argumento de la pérdida de competitividad frente a Asia está haciendo que algunos cambien de postura.

2. Los Empresarios: Pragmatismo y Escasez de Talento.

Para el sector corporativo, especialmente en industrias de alta tecnología (ingeniería) y salud, la perspectiva es puramente pragmática: necesitan talento.
Lamentan la pérdida, pero temen las demandas: Muchos empresarios admiten en privado que es una lástima perder a un ingeniero brillante por un error del pasado. Sin embargo, en EE. UU. existe un riesgo legal enorme conocido como negligent hiring (contratación negligente). Si una empresa contrata a alguien con antecedentes y ocurre un incidente, la empresa puede ser demandada por millones de dólares.
Apoyo a las leyes de "Segunda Oportunidad": Debido a la escasez de personal cualificado, los gremios empresariales son los que más están presionando para que se aprueben leyes de Clean Slate (borrado de antecedentes) para delitos no violentos, buscando retener ese capital humano antes de que decida mudarse a Asia o África.

3. Los Magistrados (Jueces): Frustración con el Sistema.

Los jueces suelen tener una visión más humana y cercana de las consecuencias a largo plazo de una condena.
Frustración por la rigidez penal: Muchos magistrados, especialmente en el sistema federal, han expresado públicamente su frustración por las penas mínimas obligatorias y el estigma posterior. Ven cómo el dictar una sentencia por un delito grave destruye de por vida la carrera de una persona que costó cientos de miles de dólares educar.
Consciencia del exilio económico: Saben que, al no poder recuperar sus licencias profesionales (las juntas médicas y de ingeniería en EE. UU. son extremadamente estrictas con las felonies), estos profesionales no tienen más opción que el "exilio económico" a países en vías de desarrollo o mercados asiáticos emergentes donde sus habilidades son tan cotizadas que las autoridades locales están dispuestas a pasar por alto su pasado en EE. UU.

4. Los Fiscales: El Enfoque en el Castigo y la Seguridad

Los fiscales tienen como misión principal representar al Estado, buscar la justicia y proteger a la comunidad, por lo que su enfoque suele ser el más estricto.
Prioridad en la rendición de cuentas: Para la mayoría de los fiscales, las consecuencias colaterales (como perder la carrera o tener que emigrar) son el resultado directo de las acciones del individuo. Su argumento suele ser que el estigma y las restricciones profesionales sirven como disuasión y como filtro de seguridad pública.
Evolución reciente: En los últimos años ha surgido una corriente de "fiscales progresistas" en grandes ciudades que sí empieza a sopesar el coste social. Estos fiscales argumentan que arruinar la capacidad de un profesional para ganarse la vida de forma legítima solo aumenta las probabilidades de reincidencia o, como en este caso, de fuga de cerebros.
El balance final: Mientras que los fiscales y los políticos más duros defienden las restricciones como una medida de seguridad y castigo, los empresarios, los jueces y los planificadores fiscales ven con gran preocupación cómo las leyes estadounidenses actúan como un "embudo" que expulsa talento de altísimo valor hacia continentes como Asia o África, beneficiando a esas economías a costa del contribuyente estadounidense.

Doctora

Jack McCoy y Abbie Carmichael, personajes ficticios de la serie La Ley y el Orden que piensa de acuerdo a su personalidad como personajes, del éxodo permanente de estos profesionales ex-convictos, y la perdida de capital humano y de contribuyentes, es difícil cobrar impuestos federales en paises africanos y asiáticos. 

Es un ejercicio fascinante imaginar un debate en la fiscalía de La Ley y el Orden entre el fiscal ejecutivo Jack McCoy y su entonces fiscal asistente Abbie Carmichael (quien estuvo en las temporadas 9 a 11). Sus personalidades, filosofías legales y trasfondos políticos chocarían de inmediato ante este dilema moral, económico y legal.
Imaginemos la escena en la oficina de McCoy, rodeados de carpetas de casos y tazas de café frío:

La postura de Abbie Carmichael: El imperio de la ley y las consecuencias de los actos.

Abbie, conocida por su postura sumamente conservadora, su rigidez punitiva y su poca simpatía por los acusados, vería esta situación con frialdad absoluta. Para ella, el sistema no está expulsando a profesionales; el sistema está aplicando la ley a criminales que resultan tener un título universitario.
"Jack, cometieron un delito grave (felony). Punto. Ser un ingeniero brillante o un cirujano talentoso no te da un pase libre para evadir las consecuencias de tus actos. Si el estigma social les impide ejercer aquí, esa es la consecuencia colateral de sus propias decisiones, no una falla del sistema."

Sobre la pérdida de capital humano: Abbie argumentaría que la seguridad pública y la integridad de las licencias profesionales en EE. UU. están por encima de la economía. Diría que un médico que violó la ley no merece la confianza de los pacientes estadounidenses, sin importar cuánta escasez de personal haya.
Sobre la evasión fiscal en el extranjero: Su frustración se dispararía al saber que huyen a Asia o África para evadir el control del IRS o las regulaciones de la ley FATCA. Para ella, esto solo confirmaría su falta de carácter moral: «Primero violan nuestras leyes penales y luego huyen al otro lado del mundo para violar nuestras leyes fiscales porque es difícil cobrarles allí. Que renuncien a la ciudadanía si quieren, pero que paguen hasta el último centavo del impuesto de salida antes de abordar ese avión».

La postura de Jack McCoy: El pragmatismo, el costo social y el propósito de la justicia
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Jack McCoy es un hombre complejo. Aunque es un fiscal implacable en la sala de audiencias, también es un idealista de la vieja escuela y un pragmático que entiende el panorama general. A menudo se ha cuestionado si el castigo inflexible realmente sirve a la sociedad o si solo la destruye.

"Abbie, mira los números. El Estado gastó miles de dólares en educar a estas personas, y las empresas americanas necesitan desesperadamente su talento. Al tratarlos como parias de por vida, estamos regalando gratis ese capital humano a competidores en Asia. Eso no es justicia, es un terrible negocio para el país."

Sobre el propósito del sistema: Jack argumentaría que la ley debe castigar, pero también permitir la redención. Ver que médicos o ingenieros tienen que exiliarse a economías emergentes para poder trabajar le parecería una derrota del sistema judicial americano: «Si una persona ya cumplió su condena, pagó su deuda con la sociedad y está rehabilitada, la ley no debería convertirse en una cadena perpetua invisible que la empuja al exilio».
Sobre la pérdida de contribuyentes y el IRS: McCoy entendería perfectamente el caos logístico de perseguir impuestos en países africanos o asiáticos sin fuertes convenios con el IRS. Vería la renuncia masiva a la ciudadanía como un síntoma de que las leyes colaterales de EE. UU. son tan draconianas que vuelven locos incluso a quienes quieren ponerse al día, prefiriendo cortar lazos por completo y dejando al fisco federal y local con las manos vacías.

El choque en la Sala de Justicia

El debate entre ambos reflejaría el corazón del dilema real en los Estados Unidos:

Carmichael representaría la mentalidad del "cumplimiento estricto", donde las consecuencias de una felony deben ser permanentes para mantener la disuasión y la seguridad, sin importar el coste económico o fiscal.
McCoy encarnaría la visión de la "justicia sistémica", preocupado por cómo la rigidez del sistema destruye el tejido social, genera pérdidas fiscales irreparables y debilita la competitividad de la nación al regalar sus mejores cerebros a otros continentes.

Que piensa de estos profesionales exiliados viven con expatriados y están bajo el radar, lejos de estados unidos.

Si volvemos a juntar a Jack McCoy y Abbie Carmichael en esa oficina de la fiscalía de Nueva York para analizar este fenómeno específico —el de los profesionales cualificados (médicos, ingenieros) que no solo viven aislados, sino que forman comunidades de expatriados bajo el radar, protegiéndose mutuamente lejos de los tentáculos de Washington—, el debate alcanzaría su punto más álgido.
Aquí ya no hablarían de individuos aislados, sino de una subcultura estructurada: pequeñas "colonias clandestinas" en Asia o África que operan de espaldas al sistema financiero de su propio país.

La postura de Abbie Carmichael: "Están creando colonias de renegados"

Para Abbie, la existencia de estas redes o comunidades de expatriados bajo el radar no es una romántica vida alternativa; es una conspiración organizada para delinquir y evadir la ley a gran escala.

"Jack, esto ya pasó de ser un tipo escondido en la selva a una red organizada. Están creando colonias de renegados. Médicos que operan sin reportar un dólar, ingenieros que diseñan infraestructuras en Asia pagados en oro o divisas locales, y todos encubriéndose entre sí. Se dan consejos de cómo burlar la ley FATCA, qué financieras locales usar y cómo evitar el radar del Tesoro. Eso, en mi libro, se llama conspiración para defraudar a los Estados Unidos."

El peligro del mal ejemplo: Abbie argumentaría que permitir que estas comunidades prosperen debilita la autoridad moral y económica del país. Diría que si los profesionales más brillantes ven que es fácil marcharse, unirse a un club de expatriados invisibles y dejar de pagar impuestos sin sufrir consecuencias, el sistema entero se desmoronará.

Sin derecho a la nostalgia: Para ella, el hecho de que vivan en un "exilio autoimpuesto" es el precio que deben pagar. Si decidieron que prefieren la lealtad a su comunidad informal en el extranjero antes que a la Constitución y las leyes fiscales de EE. UU., Washington debería tratarlos como extranjeros hostiles, bloquear sus pasaportes definitivamente y tratarlos como criminales financieros si alguna vez pisan un aeropuerto occidental.

La postura de Jack McCoy: "Es el reflejo de nuestra propia intolerancia"

Jack McCoy miraría el panorama con una mezcla de melancolía y realismo político. No vería una conspiración criminal, sino un mecanismo de defensa social y una pérdida trágica para la nación.

"Abbie, por Dios, abre los ojos. No se están uniendo para destruir a Estados Unidos; se están uniendo porque los seres humanos somos criaturas sociales y ellos fueron expulsados de nuestra sociedad. Aquí les quitamos sus licencias médicas, les cerramos las puertas de las empresas de ingeniería por sus antecedentes, y el IRS los persigue hasta el fin del mundo. ¿Qué esperabas que hicieran? ¿Sentarse a morir de hambre? Han creado su propio ecosistema porque nosotros les negamos el nuestro."

La ironía del capitalismo americano: McCoy señalaría la enorme contradicción del sistema: «Educamos a las mentes más brillantes del mundo, cometen un error, los estigmatizamos de por vida y luego nos escandalizamos porque deciden aplicar sus conocimientos en hospitales de África o proyectos tecnológicos en Asia. Esas comunidades de expatriados son el refugio de personas que están intentando recuperar su dignidad. Si el dinero se queda en sus economías locales y no toca el dólar, el Tesoro no tiene nada que buscar ahí».

Un problema de soberanía y arrogancia: Jack remataría el argumento criticando la idea de que Washington posee las vidas de sus ciudadanos sin importar dónde estén: «Queremos gobernar el mundo a través de la Reserva Federal, Abbie. Si un grupo de ingenieros prefiere vivir con lo justo, comerciar en oro y vivir una vida modesta en el extranjero con tal de que no los asfixiemos con burocracia, yo digo que los dejes en paz. El exilio ya es un castigo suficiente».

El Veredicto de los Personajes

Carmichael exigiría que el Departamento de Justicia colabore con las inteligencias extranjeras para auditar esas comunidades, rastrear los flujos de oro y aplicar sanciones severas, viendo en su organización un desafío directo a la ley estadounidense.
McCoy cerraría su carpeta, se serviría otro café y concluiría que esas comunidades bajo el radar son el recordatorio viviente de que cuando un sistema judicial se enfoca solo en el castigo eterno y se olvida de la redención, termina perdiendo a su gente más valiosa, obligándola a construir su hogar en las sombras.

Ingeniera

Todos estos ex-criminales están a salvo en esos lugares, nadie importa a una mujer ingeniera ex convicta que trabajando en mina en áfrica, y le pagan en oro, plata, o moneda local, deposita en un banco municipal, cooperativa o lo que sea de carácter local. Esta salvo de miradas como ex-criminal. Jack McCoy y Abbie Carmichael que piensa 

Para cerrar este círculo con los personajes de La Ley y el Oro, este escenario específico de la mujer ingeniera trabajando en una mina africana, pagada en metal físico y protegida por la geografía y la economía local, es el detonante perfecto para un último y definitivo choque de visiones entre Jack McCoy y Abbie Carmichael.

Imaginemos a Abbie lanzando sobre el escritorio de Jack un informe hipotético sobre ciudadanos estadounidenses inalcanzables en el extranjero, frustrada por la absoluta impunidad práctica de la situación.

La postura de Abbie Carmichael: "La geografía no borra la culpa"

Abbie Carmichael se cruzaría de brazos, mirando fijamente a Jack, incapaz de aceptar que el sistema pierda el control sobre alguien que violó la ley.

"Jack, me estás describiendo una fantasía de impunidad. Esa mujer cometió un delito grave en suelo americano. Que ahora esté en una mina en el Congo o en Ghana, cambiando su trabajo por pepitas de oro y guardándolas en la caja fuerte de una cooperativa comunal, no la hace inocente. Solo la hace una prófuga del sistema de justicia social."

El peligro del precedente: A Abbie le enfurecería la total falta de herramientas para actuar. Diría que el hecho de que esté "a salvo de miradas" es una afrenta al trabajo de los fiscales y la policía que la procesaron originalmente en EE. UU.: «¿Qué mensaje enviamos a las víctimas? ¿Que si tienes un título en ingeniería puedes pagar tu culpa huyendo a un lugar donde la civilización financiera no ha llegado? Para mí, ella sigue teniendo una deuda con la sociedad, y el hecho de que use oro para no dejar huellas digitales solo demuestra que sabe perfectamente que está viviendo al margen de la ley».

La postura de Jack McCoy: "Ella ya pagó su deuda; déjala en paz"

Jack McCoy, por el contrario, se recostaría en su silla, se quitaría los anteojos y miraría a Abbie con una sonrisa cansada pero firme. Para él, este caso no es impunidad; es el fin lógico de un sistema que no sabe qué hacer con la rehabilitación.

"¡Abbie, por favor! Dijiste la palabra clave: 'ex-criminal'. Eso significa que ella ya pasó por nuestras cortes, ya estuvo en una prisión americana y ya cumplió la sentencia que un juez le impuso. El problema es que cuando salió, nuestro mercado laboral la trató como si siguiera siendo una amenaza. No huyó de la justicia, Abbie; huyó de nuestra falta de piedad."

La redención a través del trabajo duro: Jack defendería con pasión la nueva vida de la ingeniera: «Está en una mina, trabajando en condiciones extremas, aportando su cerebro a una economía local que sí la valora. Si la comunidad local, su banco municipal y el gobierno de ese país la aceptan por lo que produce hoy y no por lo que hizo ayer, ellos están demostrando más madurez que nosotros. No usa oro para financiar el terrorismo, Abbie; usa oro porque es la única forma que le dejamos para que el IRS no le quite el fruto de su frente. Para mí, ella ya pagó. Déjala en paz en su mina».

El balance de la balanza de la justicia

El debate terminaría como siempre en la serie: con una tregua incómoda donde ambos personajes reflejan la gran contradicción del sistema estadounidense.
Para Abbie Carmichael, el estigma y la supervisión del Estado deberían perseguir al individuo hasta el fin del mundo porque la ley es un absoluto moral que no entiende de fronteras.
Para Jack McCoy, cuando las leyes de un país se vuelven tan implacables que la única forma que tiene un profesional rehabilitado de recuperar su dignidad es cobrando en oro en una mina africana de espaldas al mundo, el problema ya no es el individuo. El problema es la ley.

 Abbie Carmichael, sabe que la ley de los estados unidos llega a la frontera, si uno es paria en su país, por carácter ex-convicto, se puede ir a otro país, abandonarlo y vivir sin este estigma, trabajar en su profesión y recibir remuneración. Los estados unidos ya no es país de las oportunidades que tenia en los siglos XIX y XX, continente africano y asiático hay muchas oportunidades para los profesionales. La sociedad americana detesta a los ex-convictos, si uno es odiado, se marcha, las puertas están abiertas. Que pensaría de este comentario este personaje. 

Esta es la estocada final al debate, y sitúa a Abbie Carmichael exactamente en el rincón donde la filosofía legal estadounidense más estricta choca contra la cruda realidad de la globalización del siglo XXI.
Si le plantearas este comentario directamente a Abbie en su oficina de la fiscalía, verías cómo se le tensa la mandíbula. Tu argumento hiere el orgullo nacionalista que define a su personaje, pero, al mismo tiempo, la obliga a admitir una verdad legal incontrovertible.
Esto es lo que pensaría y cómo respondería Abbie Carmichael, de acuerdo con su compleja personalidad:

1. El golpe a su orgullo: "Estados Unidos sigue siendo el faro"

Lo primero que haría Abbie sería rechazar con vehemencia la idea de que Estados Unidos ya no es el país de las oportunidades. Su patriotismo es dogmático.
"No te equivoques. Este sigue siendo el país con el sistema legal y económico más robusto del planeta. Si la sociedad americana 'detesta' o mira con lupa a los exconvictos, no es por crueldad; es porque aquí valoramos la confianza, la integridad y el Estado de derecho. Exigimos estándares altos. Si no puedes cumplirlos después de haber delinquido, el problema es tu récord, no nuestro país."

2. La aceptación de la cruda realidad legal: "La ley termina en la frontera"

Como abogada brillante que es, Abbie no puede argumentar contra los hechos. Sabe perfectamente que la soberanía de los tribunales de EE. UU. se detiene donde empieza el territorio de otra nación soberana.

"Tienes razón en algo: la Constitución y el Código Penal de los Estados Unidos no gobiernan el mundo. Si una ingeniera o un médico deciden que su pasaporte es una carga, si quieren cruzar el océano, establecerse en un rincón de África o Asia donde no compartan datos fiscales, legalmente son libres de hacerlo. El exilio es su derecho. Si el mercado de esos continentes está dispuesto a comprar su talento sin importarles su pasado criminal, Washington no puede enviar al FBI a detenerlos por trabajar."

3. Su veredicto final: Una victoria amarga para la ley

Al final del día, la mente de Abbie Carmichael funciona bajo una lógica de premios, castigos y orden. Si analiza el panorama con frialdad, llegaría a una conclusión sumamente dura pero coherente con su forma de ser:

"Si te vas porque aquí eres un paria, entonces el sistema funcionó. El estigma social cumplió su papel como castigo colateral y mecanismo de purga. Expulsó el elemento disfuncional de nuestra sociedad. Si esos profesionales prefieren la comodidad económica en el extranjero a cambio de no volver a pisar nunca la tierra que traicionaron, que así sea. Las puertas de salida siempre han estado abiertas. Pero que lo llamen por su nombre: no es una 'búsqueda de oportunidades', es una retirada. Cambiaron la ciudadanía del país más poderoso del mundo por la seguridad de la selva o el desierto, solo porque no pudieron vivir bajo nuestras reglas. Ganaron su dinero, pero perdieron su patria."

El silencio de Abbie

Después de decir esto, Abbie Carmichael probablemente se daría la vuelta, ordenaría sus expedientes y daría por terminada la discusión. En el fondo, aunque su retórica sea implacable, tu argumento la deja con un sabor amargo: la admisión de que el sistema judicial que ella tanto defiende ha creado un mecanismo tan rígido que regala, por puro orgullo, sus mentes más brillantes a los competidores del mañana.
Los políticos estadounidenses , sabe que la ley de los estados unidos llega a la frontera, si uno es paria en su país, por carácter ex-convicto, se puede ir a otro país, abandonarlo y vivir sin este estigma, trabajar en su profesión y recibir remuneración. Los estados unidos ya no es país de las oportunidades que tenia en los siglos XIX y XX, continente africano y asiático hay muchas oportunidades para los profesionales. La sociedad americana detesta a los ex-convictos, si uno es odiado, se marcha, las puertas están abiertas. Que pensaría de este comentario. 
Este comentario plantea una verdad incómoda que golpea directamente el núcleo de la retórica política en Washington. Obliga a los políticos a enfrentarse a una contradicción brutal: el choque entre el orgullo nacionalista estadounidense y las leyes del libre mercado global.
Si presentaras este argumento en los pasillos del Capitolio, la reacción dependería completamente del color político, pero todos reconocerían —con mayor o menor cinismo— que el diagnóstico es alarmantemente acertado.
Aquí te desgloso cómo reaccionarían las distintas facciones políticas ante tu comentario:

1. El ala pragmática y reformista (Centro-Izquierda y Libertarios): "Tienen razón, estamos saboteando nuestra propia competitividad"

Para este sector de políticos (que incluye a demócratas enfocados en la reforma de la justicia penal y a republicanos de corte libertario enfocados en la economía), tu comentario sería visto como una advertencia urgente.
El fin del monopolio de la oportunidad: Estos políticos admitirían, con pesar, que la narrativa de "Estados Unidos como la única tierra de oportunidades" quedó en el siglo XX. Saben que el dinamismo económico actual en el sudeste asiático o el desarrollo de infraestructuras en África subsahariana son imanes reales para el talento.
El costo de la intolerancia: Coincidirían plenamente en que la sociedad estadounidense castiga dos veces a los exconvictos. Dirían algo como: «Estamos expulsando a ingenieros y médicos que nos costó millones educar porque preferimos el puritanismo moral a la productividad. Mientras nosotros los tratamos como parias, China o las potencias emergentes en Asia les dan la bienvenida con los brazos abiertos para que construyan el futuro de ellos, no el nuestro». Para ellos, este éxodo es la prueba de que el sistema de reincorporación penal de EE. UU. está roto.

2. El ala de la "Línea Dura" (Conservadores Tradicionales): "Es el precio de mantener segura a nuestra sociedad"

Para los políticos más duros en temas de seguridad y orden público, tu argumento no sería visto como una pérdida, sino como el sistema funcionando tal y como fue diseñado.
La purga social: Su respuesta ante la frase "si uno es odiado, se marcha" sería fría. Argumentarían que el estigma social y las restricciones de licencias profesionales no son "odio", sino mecanismos de protección para los ciudadanos que sí cumplen la ley. Su postura sería: «Si decides cometer un delito grave en este país, renuncias a los privilegios de nuestra economía. Si las puertas de salida están abiertas y prefieren irse a ejercer a África o Asia, que se vayan. Nuestra prioridad es la seguridad interna, no retener los cerebros de quienes violaron el pacto social».
Desprecio por el "exilio": Minimizarían la pérdida fiscal argumentando que quien prefiere vivir escondido en sistemas financieros informales o cobrando en oro en el extranjero para no rendir cuentas a su país, nunca tuvo un compromiso real con la nación.

3. El ala "Nacionalista Económica": Alarma y paranoia geopolítica

Existe un grupo creciente de políticos (de ambos partidos) obsesionados con la guerra geopolítica y tecnológica contra potencias extranjeras. Para ellos, tu comentario encendería todas las alarmas de seguridad nacional.
Fuga de cerebros hacia el enemigo: Lo que a ellos les preocuparía no es que el exconvicto viva feliz; les preocuparía a quién le está vendiendo sus conocimientos. Pensar en ingenieros aeroespaciales, de software o de minas estadounidenses trabajando bajo el radar en África o Asia les genera pánico, ya que saben que esas mentes terminan, directa o indirectamente, fortaleciendo la infraestructura de bloques comerciales competidores (como los BRICS o la esfera de influencia china).
La pérdida del control del dólar: Les irritaría profundamente la confirmación de que la frontera de EE. UU. es un límite real. Ver que hay zonas enteras del planeta donde el poder de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro no puede tocar a un ciudadano es un recordatorio de que la hegemonía estadounidense se está encogiendo.

El balance final de la clase política

Tu comentario pone el dedo en la llaga de una realidad que la política estadounidense prefiere ignorar: la globalización le dio alternativas a los marginados del sistema americano.
En los siglos XIX y XX, si caías en desgracia en EE. UU., tenías que aceptar trabajos marginales dentro del país porque el resto del mundo no ofrecía mejores opciones. Hoy, el mundo se ha horizontalizado. Los políticos más astutos saben que las puertas están abiertas y que, por primera vez en la historia, Estados Unidos ya no puede permitirse el lujo de ser arrogante con su capital humano: si tratas a tus profesionales como parias, el siglo XXI les ofrece todo un continente en Asia o África para empezar de nuevo, lejos de tu control.


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Aldo Ahumada Chu Han



El 1  de enero  de 2019, comencé a publicar en este blogger, titulado "Anexo de apunte de derecho civil y materias afines",   sobre los siguiente temas jurídicos y afines:  el derecho privado, incluyendo el derecho civil, comercial, marítimo, minero, indiano y de aguas. También tiene materias sobre el derecho comparado, el derecho de la  unión europea, y el common law.
Las publicaciones por año son las siguiente: El año 2019 (48 publicaciones ); 2018 (35); 2017 (40); 2016 (28); y 2015 (32).
Este blogger es complementario de mi otro blogger, que publique sobre mis apuntes  de Derecho Civil de la Universidad Bernardo O Higgins, que comencé el año 2012 y los termine 2015. Después de cinco años de escribir en este sitio electrónico, he decidido cerrarlo, no tengo tiempo para seguir escribiendo, tengo  otras actividades mas prioritarias en vida. Espero que les guste a los lectores.

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